mi mar especialmente,
le advertí que no lo hiciera;
era todo lo que yo podía hacer.
Dos años mas tarde,
el mar se la comió.
En la playa encontré un extraño
pero hermoso alimento;
le pregunté al mar si lo podía comer,
y el mar dijo que podía.
-¿Oh mar,qué pescado es este
tan tierno y dulce?-
-Los pies de su mamá-fue la respuesta.
Gregory Corso
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